El rencor

 

Negar el saludo a una persona me parece uno de los actos más despreciativos que te puedes echar a la cara.

De todas las personas que conozco, y he conocido en mi vida, sólamente hay dos a las que les he retirado el saludo: una de ellas es un ex-colega que me ha faltado al respeto completamente, y la otra es “ella”.

A “ella” me la crucé ayer por la rúe, y ambas continuamos vista al frente sin dirigirnos ni una simple mirada.

Cuando tenía veinte años, me puse a trabajar en un videoclub del barrio. Era mi primer curro, y así comencé mi vida laboral, muy ilusionada a la vez que muy nerviosa.

“Ella” es la encargada de dicha tienda, y “ella” es una de las dos personas que he conocido a lo largo de mi vida a las que no soy capaz de saludar.

Los seis meses de trabajo comenzaron bien, los jefes y las compañeras eran agradables, y el trabajo simpático y motivador. Todo perfecto. Pero a las dos semanas “ella” comenzó a mostrar una actitud que, hoy por hoy, con lo que sé y con los años que llevo trabajados en la chepa, en ningún momento consentiría… pero que de aquélla, sin tener ni pajolera idea de cómo capear temporales, me tragué y padecí como una campeona, hasta llegar al extremo de llegar a sentirme realmente mal.

Por una parte las miradas. Esas miradas de desprecio absoluto, sin motivo aparente. Esa presión de estar ocho horas junto a una persona que está observando con lupa tus movimientos para saltar a la mínima que pudiese desvalorizarte. “Ella” es de esas personas que, cuando te giras para decirles algo y mirarlas a la cara, te das cuenta de que te estaban mirando de reojo (qué feo es mirar de reojo, qué poco franco es… qué poca confianza me inspira quien me está vigilando de reojo…)

Por otra parte las palabras. Cada vez que mis compañeras o yo cometíamos lo que “ella” consideraba un fallo -cualquier cosa se puede convertir en un fallo si a tu jefa le da la gana que lo sea, TODO puede mejorarse hasta el infinito si ella lo decide, puedes esforzarte al máximo que siempre habrá una puntilla que sacar si tu jefa quiere-. Cada vez que cometíamos algún “fallo”, “ella” te lo recordaba en un tono de resignación mezclada con risa sarcástica, que te hacía sentir como la persona más inútil del mundo.

Fregábamos el suelo de la tienda cada mañana. Pues una mañana era “Pero… no eches tanta agua en el cubo, no ves que se malgasta!!!” Y a la mañana siguiente, corregido el “fallo” era: “Pero cómo echas tan poca agua en el cubo!!! No ves que así cómo vas a limpiar toda la tienda!!! Es que no friegas en tu casa???”

Otras se rebotaban, yo callaba y me sentía, simplemente, inútil.

Los clientes nos defendían. Y por qué? Porque tenía la mala costumbre (tanto para las empleadas como para la imagen de la empresa) de echarnos la pirula delante de ellos.

“Pero venga, deprisa!!! búscale la película más rápido! Ayyy, quita anda quita, ya lo hago yo!!!” Y tantas veces los clientes, que estaban delante, salían a nuestro favor “Oye, no seas así ja ja…ja. Deja a la niña que no tengo prisa, no ves que la estás poniendo nerviosa!” Respuesta de “ella” mirando al cielo “Uffff, calle, Don Manolo, si yo le contara…”

Y para rematar la jugada, las órdenes contradictorias. Es sencillo machacar a alguien cuando le mandas hacer algo y, después, cambias tu orden para echarle en cara por qué está haciendo eso.

Sólamente una vez le contesté, roja como un tomate y porque no podía más. Delante de un cliente me dijo, con tono muy airado “Ana!!! Por que has estado media hora en el almacén!!!” … Excuso decir que media hora antes “ella” me había mandado al almacén a ordenar alfabéticamente un fichero. Fue la única vez que le respondí, casi al borde del colapso mental… “Pues,porque TÚ me mandaste!!!” .

Se quedó de piedra. Creo que le sorprendió que yo también tuviese voz.

En fin, terminé mi aventura quemada como un cirio, y con la convicción de que el mundo laboral era una basura sin remedio. Gracias a Dios empaté la salida de ese lugar con la entrada en una panadería de un súper en la que estuve un año de rositas, decorando napolitanas y cocas navideñas, con unos jefes y encargados normales, por lo que volví a confiar en los trabajos y la ilusión regresó.

De eso hace seis años. Y seis años después, me la sigo cruzando por la calle y me invade un sentimiento desagradable que no dudo en llamar rencor. Y me jode, porque normalmente los cabreos no me duran ni media hora aunque quiera, pero esa persona no sé qué especie de mecanismo psicológico habrá generado en mi coco que hace que la desprecie de tal manera, y me parezca tan miserable, que años después continúe en mi lista de las dos únicas personas… a las que les niego el saludo.

PD: HAY VIDEOS EN LOS COMENTARIOS DE LA SECCION DE “APORTACIONES”. VOY CORRIENDO A VERLOS, GRACIAS AL “APORTADOR!!!”.😉

12 comments so far

  1. wasd on

    ahi anama, normal q no la saludes aunke yto q recuerde soy incapad de retirarle el saludo a la gente, algun dia empezare a hacerlo y asi me respetaran muhahahahahahahahahahahahaha

    besikos

  2. aitor on

    Hola Anama:

    ……….Te entiendo…….. yo soy de esos que se consideran politicamente correctos….. normalmente me gusta pensar que soy capaz de estar por encima de las circunstancias y que puedo demostrar ser mejor persona que esos que me irritan sobremanera con sus desmanes y sus conductas irreverentes….. sin embargo…. cuando la urbanidad y el protocolo demuestran su incapacidad para una comunicacion adecuada…. es necesario ponerse a la altura del interlocutor y demostrarle cuan alto podemos llegar a gritar con el fin de que nuestras palabras y argumentos consigan ser escuchados, y a su vez deshechados si carecen de sentido….. pero para no dar por valido un argumento o razonamiento es necesario concederle 3 minutos….. uno para oirlo… otro para comprenderlo… y un tercero para exponer su impropia aplicacion……..

    un saludo guapa.

  3. anama on

    si…
    ya os digo, seis años después y no puedo superar la tirria que le sigo teniendo a esa persona…
    Me gustan los tres minutos que has propuesto, aunque siendo quisquillosa yo cambiaria el primero por “escucharlo” en lugar de “oirlo”…
    Más que nada porque muchas veces no escuchamos a los demás…
    … jo qué filosófica me estoy volviendo, no puede ser jijjijiji😉
    Besazos🙂

  4. epi87 on

    A mi me pasa lo mismo con una persona en la que llegué a confiar absolutamente. Me consideron una persona tranquila y con la que no cuesta hablar y llevarse bien (mis amigos son testigo de ello y cualquier lo puede confirmar). Soy sosegado y me cuesta muchísimo enfadarme; pero en mi primer año de convivencia en el piso de Zaragoza llegó a ser un aunténtico infierno, había días que retrasaba todo lo posible el ir a mi casa. Al final todo explotó… acabé muy mal por ver que la persona en la que tanto había confiado desde que la conocí era en realidad otro tipo de persona… Y ya ha pasado mucho tiempo de eso y cada vez que la veo no puedo evitar sentir un ligero rencor cuando la veo.

  5. ele on

    Bueno, yaestoy aquí después de mi experiencia inolvidable. Interesantes los últimos post,sobre todo este. Está chula la historia, yo no habría aguantado tanto, además habría pensado ya como me iba a autodespedir. Le montaría un numerito cuando hubiera mucha gente y me estuviera criticando, mientras alguien me había defendido poco antes. xD. No os gusta la idea?? jaja.
    Besos.

  6. anama on

    Epi, estar incómodo en tu propia casa es de lo peor que te puede pasar, buf buf! Estar de mal rollo con quien vives, sean padres, amigos o novios es de lo más incómodo que te puedes echar a la cara😦
    Y Ele, qué tal el viaje?? jijijiji, se te echaba de menos por aquí (yo al menos sí)…
    Y respecto a lo de montar numerito… mmm … no sería capaz. Suelo evitar totalmente los enfrentamientos directos, así por una parte vivo muy tranquila, aunque por otra…
    …dejémoslo en el aire😉
    Besitos, y bienvenida de nuevo!😀

  7. wasd on

    eso eso, feliz viaje, y la verdad es q sentirte incomoso en tu “hogar” es algo realmente triste^^ tienes mi apoyo^^

  8. ele on

    El viaje muy bien, xD. Todo perfecto por Extremadudra. Bueno, que me voy. Besos.

  9. wasd on

    me alegro,. yo necesito unas vacaciones^^

  10. Luzialafea on

    Me gustaría aportar algo, aunque tarde.

    Primero os diré que en una ocasión llegué tan lejos que pensé en xxxxx a una persona, pues no encontraba la solución al problema. Pensé que iba a enloquecer. Al final, el tiempo me dio la razón y la loca era “ella”.

    Ahora, después de varias experiencias, tanto en el terreno personal como profesional, puedo decir que nada es insolventable. Y, sobre todo, que la mayoría de las veces le damos demasiadas vueltas a las cosas antes de tomar una decisión. Y, claro, mientras, sufrimos.

    A mí una cosa que me hace entender mejor la situación y relajarme es pensar que el problema no es mío sino de la otra persona. Os pongo el ejemplo de mi última aventurilla laboral similar a la que cuenta anama. También me hacían la vida imposible entre la jefa y una empleada, hasta que reflexionando un poco me di cuenta del problema que tenía cada una de ellas: para la empleada yo era un peligro para su puesto (no era fija como yo había pensado inicialmente), por lo cual hacía lo posible para que pareciese que yo cometía los errores que ella me preparaba o que pareciese una inepta; y por parte de la jefa, tenía una hija anoréxica, lo cual la estaba destrozando, tomándola con nosotros. Cuando supe todo esto, me dieron pena las dos, terminándose por completo el rencor. De hecho me gustaría ayudar a la jefa, ofreciéndole el nombre de algún especialista en el mal de su hija, si lo supiese. A la empleada no la puedo ayudar, y aunque no le guardo rencor, creo que no vale la pena ser tan malo, porque al final todo sale a la luz. Y soy de las que piensa que el mal revierte sobre nosotros mismos. Perdonad si me he puesto demasiado trágica. Prefiero reirme mientras puedo, que la vida es muy corta.

    Luzialafea
    “cuando pienso no siento”

  11. wasd on

    impresionante comentario ^^

  12. anama on

    Sí, ha sido muy bueno.
    De hecho he puesto en la barra lateral el acceso rápido a los comentarios más recientes, porque si no sólamente leería yo los de posts antiguos, a la hora de aprobarlos…
    Un besazo Luzía, encantada de volver a leerte por aquí😉


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