Edward Jenner y las vaquillas…

 

Corría el año 1796, y un médico llamado Jenner estaba practicando un experimento un tanto extraño: estaba infectando a propósito a un niño pequeño con la viruela.

La movida es que agarró un poco de pus de las costras de un enfermo, raspó en la piel del niño (de ocho años) y lo embadurnó con “eso” en la herida -menudo guarro no-?

Afortunadamente todo terminó como Jenner esperaba: acababa de comprobar que su experimento había tenido éxito, y el niño siguió tan campante por ahí jugando a la pelota antigua en lugar de llenarse de granos de viruela y palmarla.

Y es que así comprobó que había dado con la vacuna contra la viruela, una enfermedad muy maligna en su momento, que se cepillaba a un 10% de las personas que la contraían y hacía que el otro 90% quedase con la cara totalmente marcada de por vida. De hecho, mucha gente prefería de aquella morirse de viruela antes que sobrevivir completamente desfigurada, porque cada uno de los granitos (o granazos) que salían en el cuerpo dejaban una pedazo cicatriz indeleble en la piel, de manera que el superviviente quedaba así parecido a un monstruo (y no precisamente a Triqui, sino de los feos me refiero).

Jenner se interesó de inmediato por esta enfermedad, en cuanto comenzó a ejercer la medicina. En la ciudad en la que nació, había una vieja superstición: se decía que la viruela de las vacas era incompatible con la humana, y que la persona que se infectaba con una de ellas no contraía la otra. Eran famosas las pastorcillas y las vaqueras (las que ordeñaban, no las del Bar Coyote) por su belleza y la tersura de su piel (bueeeno, en esto sí se parecían a las del “Barco Lloote”). Y Edward jenner se puso a pensar…

Pensando y observando, se dio cuenta de algo. Los caballos contraían a veces la viruela, y las pastorcillas, al ordeñar a las vacas tras haber estado trabajando con los jacos, les pasaban la enfermedad a las mumús. Las vaquillas se ponían pachuchas y se llenaban de pústulas, y poco después las granjeras comenzaban a padecer granitos en las manos; pero sólamente en las manos (no en la cara, que era lo más temido de aquella). Poco después las vaqueras sanaban, y ya no podían apañar la viruela de nuevo, porque habían quedado inmunes de esta manera.

Y Jenner sacó su gran conclusión: la viruela, al pasar primeramente por un animal bovino, quedaba totalmente debilitada, por lo que no resultaría mortal para el hombre al cogerla ya atemperada. Así que hizo su experimento con el pobre niño de ocho años, et… voilà! el niño no enfermó.

Gracias a este genio de la ciencia, se redujo muchísimo la mortalidad de la viruela, y sus estudios ayudaron a manejar el mecanismo de las vacunas de las enfermedades presentes, y al comienzo de la larga investigación de prevención sanitaria que continuó desde ese momento hasta nuestros días.

Y es que si nos inyectan en el organismo ciertos antígenos (con control) de manera que no nos hagan demasiado daño, el cuerpo reaccionará creando anticuerpos que se los cargarán,y aparte éstos seguirán pululando por nuestra sangre.  Así, en el momento en el que nos entre la enfermedad a lo bestia, estaremos ya un poco preparados y nos será mucho más llevadera y menos dañina.

Y por eso hay que tener tanto ciudado con las transfusiones de sangre, porque todas las personas tenemos grupos sanguíneos con diferentes características (los llamados A, B y O) ; y si nos hacen una transfusión de un grupo que no es compatible con el nuestro, nuestra propia sangre rechazará a la nueva mediante un mecanismo similar al que “descubrió” Jenner con las historia de la vacuna.

Ojalá algún día se consiga la vacuna contra el SIDA, habría que canonizar a Jenner en ese momento como precursor de tanto bien que se ha hecho a la humanidad desde aquel año.

Un saludo, feliz resto de fin de semana!

6 comments so far

  1. markituzzzz on

    muy interesante el texto sobre la vacuna pero ciertamente no creo q se consiga una vacuna contra el sida de la noche a la mañana, asi q, la mejor manera de luchar contra la enfermedad es la prevencion

  2. anama on

    markituzzzz, sí, la prevención y sobre todo mucha mucha información…
    …Y yo estoy casi segura de que se acabará consiguiendo. TIENE que conseguirse algún dia…
    Que sigan investigando (si les dieran más presupuesto para ello no estaría mal, pero eso es tema aparte)
    Besiños

  3. markituzzzz on

    La gente q maneja la pasta prefiere invertir en temas q el resultadop se ve en pocos dias
    :] y q cualkiera puede admirarlo cara a las elecciones😄

  4. ele on

    Es muy interesante este texto. Nunca había sabido nada de ese hombre.

    ¿Ya no estés de mala leche, no? Lo bueno de cuando estoy enfadada en mi es que se me pasa muy rápido, espero que ati también.

    Besos.

  5. anama on

    Ele, lo saqué de un libro de Isaac Asimov “Momentos estelares de la ciencia” de Alianza (6€). Aunque bueno, adapté un poco el “lenguaje” al redactarlo😛
    Y nooo!!! Cuando me enfado, en cuanto se lo cuento a alguien o en este caso lo desahogo escribiendo ya se me pasa🙂 -Menos mal, estar demasiado rato picado debe ser malo para el coco-
    Bikoooos :]

  6. Cristina & Laura on

    esta pagina nos ha gustado mucho y es muy interesante.


Lisa kommentaar

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