La mayor estupidez de mi vida

 

Yo tenía 14 años, y una recién estrenada edad del pavo. Me encontraba en el bar “prohibido” de la calle Ecuador, el bar que casi todos los padres y profesores odiaban en aquella época, jugando al futbolín y comiendo chucherías con mis amigas. Hasta que fui al baño con mi amiga Vanesa y lo hice: le pedí que me dejase probar el cigarrillo que estaba fumando…

Una primera calada de boca… y un segundo tiro de pulmón bastaron para lo inevitable: “Toj toj, tojjj, qué asco!!! Puajjjjj!!! no sé cómo te gusta tía!”

Una boda de un primo en verano, y un paquetillo de estos pequeñitos que regalan… de Winston.

Un día de verano aburrido, y el paquetillo delante de las narices: mmm vamos a fumarnos uno entero a ver qué pasa!

Encerrada en el baño de casa, me fumé mi primer cigarro. Me mareé y vomité… pero algo tenía ese cigarro que me hizo volver a repetir la escena.

Doce años después vivo enganchada a esa droga llamada nicotina, que añadida a los diferentes compuestos que meten en el tabaco, y que no están declarados, la convierte en una sustancia tremendamente adictiva para el organismo, comparable a la cocaína.

Lo que en un principio era una diversión, una transgresión de las normas, algo que en la adolescencia me hacía ser “molona” – o al menos eso era lo que yo creía- se fue convirtiendo poco a poco en una costumbre, después en un vicio y finalmente en una adicción que poco a poco se ha metido dentro de mi hasta formar parte de mi vida cotidiana.

Lo que tiene el tabaco, es que normalmente lo tienes a mano. Te apetece fumar, y lo haces.

Estás concentrado en algo, y después tienes un rato libre…y lo haces. Estás en una parada de autobús, y lo haces mecánicamente. Te estás tomando un café, o terminas de comer, y lo haces. Entras en un garito de fiesta, y lo haces.

Estás en un cambio de clase de la facultad, y como sabes que te espera una hora más de clase sin poder fumar, lo haces “no vaya a ser que después me entren las ganas”.

Y así poco a poco, te vas metiendo en una dinámica destructiva para tu salud, en la que el cigarrillo es tu compañero de fatigas, de alegrías, de nervios, de tristeza, de aburrimiento…

Muchas veces piensas “cuando quiera lo dejo”. Otras muchas piensas “cuando no esté de exámenes lo dejo”. Pero nunca lo haces. Siempre hay una excusa perfecta, un momento posterior en el calendario para “este día lo dejo”… Y ese día nunca llega.

Cuando realmente te das cuenta de lo enganchado que estás, es cuando se te acaba el tabaco y no tienes posibilidad de comprarlo. Cuando te encuentras en una noche de insomnio, y te has fumado tu último pitillo… y pasa un rato y vas a por otro. Ves que no te queda… y en ese momento te empiezas a poner nervioso. Notas una sensación extraña en el pecho, te apetece muchísimo fumar! Sabes que puedes mentalizarte y dominar el impulso, pero es demasiado fuerte…

En ese momento, cuando te pones a buscar colillas por terminar en un cenicero, cuando te tienes que tomar una tila para pasar la noche, cuando te planteas bajar a las cuatro de la mañana a buscar un bar para comprar (pero no lo haces por dignidad…)😉

En ese momento es cuando eres consciente de que estás muy enganchado, y de que el cigarro te ha sorbido el seso de tal manera que ya empiezas a modificar tus hábitos cotidianos y a tener comportamientos no deseables movido por la ansiedad, por la adicción.

Hay personas que fuman “sólo los fines de semana”. Mi consejo es “NO lo hagais”.

Hay personas que dicen que lo pueden dejar cuando quieran. Mi consejo es “hacedlo ya”.

Personalmente no tengo los cojones bien puestos como para tomar la decisión ahora mismo y darle a una patada a eso que está condicionando mi vida. He decidido que lo dejaré, poco a poco y muy en serio, cuando comience a preparar mi cuerpo para tener un hijo. Para ese momento aún faltan unos pocos años… en los que intentaré fumar sólamente cuando mi cuerpo me lo pida, e ir eliminando poco a poco los pitillos superfluos, los que se fuman por mera costumbre como el de la parada del autobús.

No voy a decirle a nadie lo que debe o no debe hacer, simplemente os cuento mi experiencia y mi manera de pensar por si a alguna de las personas que me lee le puede servir de algo. Si fumas “los fines de semana” o tienes pensado probar, que sepas que puede llegar el momento en el que se te escape de las manos como a mi me ha pasado. Y que sepas que te arrepentirás de ese momento, y que lo considerarás una de las mayores gilipolleces que has cometido en tu larga o corta vida.

Y que sólo deseo poder dejarlo a tiempo, antes de que mi organismo quede tocado para siempre, y desarrolle alguna enfermedad que acorte mi vida.

He dicho, un saludo para todos.

Ana.

PD: la foto gigante del post destroza la estética del blog, pero quiero que se lean bien las letras, por lo que no la pienso reducir😉

2 comments so far

  1. Jorge on

    Ánimo con ello. Yo dejé el tabaco del mejor modo posible: No empezando a fumar. Un saludo, compañera. (Vease Mackie-Moko, por ejemplo)

  2. anama on

    😀 Jorge?
    Sospecho que ya sé quien eres… un buen jugador de Urban Rivals!😀
    Ya te alcanzaré en puntuación ya… jejeje,
    gracias por tu comment, un saludo desde España😉


Lisa kommentaar

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