Archive for märts 28th, 2008|Daily archive page

“Una breve historia de casi todo”

 

Hola chicos!

Hoy es festivo en Vigo, el día de la reconquista de la ciudad, y llueve un montón… así que presumiblemente hoy termino libro: “Una breve historia de casi todo” de Bill Bryson, RBA bolsillo, ISBN13 = 9788478713806 (pongo todos los datos por si a alguien le interesa conseguirlo).

Y lo posteo porque me está pareciendo buenísimo. El autor es un escritor británico, y creo que aparte de divulgación científica también le da bastante a la literatura de viajes (qué buena vida, la de pasársela viajando por el mundo y contando sus experiencias).

Pues en el libro, haciendo honor a su título, nos lo cuenta todo todo (o casi todo todo) acerca de cómo se ha formado la tierra, cómo ha comenzado la vida y a dónde iremos a parar en taitantos millones de años. Y lo bueno es que aparte de muy completo, el libro está redactado de una manera muy amena y muy sencilla de entender, de manera que aunque no seamos unos expertos en ciencias podemos pillar todo lo que nos va contando sin demasiado esfuerzo.

Me gustan sobre todo las anécdotas que cuenta sobre los científicos, esos detalles que en otros libros no contemplan porque no tienen relevancia en el aspecto meramente educativo, pero que hacen mucho más amena la lectura y hacen que le cojas más interés y te metas en el temilla. Por ejemplo, cuando cuenta que Isaac Newton (Sir Isaac) se construyó su propio laboratorio, el primero que hubo en Cambridge… y que al muy excéntrico no se le ocurrió otra cosa mejor que meterse una aguja por un ojo! Por un ojo el muy bestiaburro! Y una aguja del copón, no una pequeñita.

Pues el muy animal se mete una aguja de trabajar el cuero (imagináosla) “entre el ojo y el hueso, lo más cerca posible de la parte posterior del ojo” –> palabras textuales , sólo para ver qué pasaba…

Y cuenta el autor que no le pasó nada (de milagro). También nos cuenta que Newton era miembro de una secta peligrosa, y que dedicó un montón de tiempo a estudiar la planta del templo de Salomón en Jerusalén porque pensaba que allí estaban escondidas las claves matemáticas que nos dirían la fecha exacta de la segunda llegada al mundo de Jesús… Por cierto, que para estudiar esto aprendió hebreo él solito, hala, ahí a lo tonto!

El libro cuenta desde el big-bang, (desde antes incluso), pasando por la prehistoria y por los monos, hasta que el hombre pasó a tener rastas y llamarse Jonathan. Y mientras da ese paseo comenta nociones básicas de astronomía, geología (esas placas tectónicas que tanto me flipan), química y bioquímica, ecología, citología, genética… vamos, acerca de casi todo.

Y nos habla de los científicos de siempre, como Newton, Curie o Einstein, pero también acerca de muchos otros que nos suenan de oídas (Fahrenheit, Celsius -los grados centígrados también se llaman grados Celsius ;) – de Rosalind Franklin etc. )

Bueno, me faltan un par de capítulos para rematarlo, así que esta tarde toca relax lector. Pero mientras tanto os comento un par de impresiones fundamentales:

1. Ser científico en el siglo XIX tuvo que ser rematadamente soporífero. Ni os imaginais lo repetitivos que podían llegar a ser sus trabajos, con deciros que muchos se pasaban años estudiando una misma especie de musgo…

2. Os recomiendo el libro a todos, es ameno y divertido, y te lo cuenta todo metiendo mucha coña por el medio, pero sin perder el rigor.

Bikos!