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El gordómetro…

Menuda depresión chicos… esto a partir de ahora va a ser un sinvivir *snif*…
Y es que en mi casa ahora somos “la familia y uno más”… y ya me estoy arrepintiendo de haber comprado el cacharro
.
Ahora en casa vivimos Iván y yo y, en el cuerto de baño… EL GORDÓMETRO! *Chan chan chan -chan chachán- chan chachán-* —> (Música de Star Wars).
Y la historia dice así:
Como es Semana Santa y no viajamos más de un día seguido, ayer dedicamos nuestro valioso tiempo a visitar el nuevo centro comercial que hay en Vigo, ahí plantado en medio del puerto.
Ahí vamos, curioseamos un par de tiendas -todas tirando a carillas, aquí no hay Zara-, visitamos a la Susi en su tienda (también carilla pero con ropa mega-super-chula por cierto) y llegamos a “LA TIENDA” por antonomasia para Iván… la única razón por la que ahora caigo aceptó de buen grado ir “de paseo al nuevo centro comercial para conocerlo al menos” sin decir ni mú e incluso con sonrisilla malévola.
El MEDIAMARKET -.- -Yo no soy tonta-.
Ahí entramos, en el nuevo Alcampo tecnológico de la ciudad. Tras una larga pateada por el establecimiento en la que “alguien” se detuvo en tooooodos los pasillos y fuchicó en tooooodos los artículos y se lo flipó en los portátiles de tresmil euros, llegamos a la parte de pequeño electrodoméstico.
Y entonces vi la sección de básculas de baño, y en un arrebato de renovada motivación -estamos casi en abril y la “operación bikini” es inminente- me puse a buscar como loca la más barata… (repito que yo-no-soy-tonta)
Dieciocho leuris! Bueno, bueno, bueno! No me pude contener. Tras un breve razonamiento, pues él prefería una tostadora, me salí con la mía y adquirimos la báscula, que no tardó en convertirse en “el gordómetro” por la infantil costumbre que tenemos de bautizar nuestras cosas con nombres de coña.
Y ahí marchamos tan campantes, y el camino de vuelta se convirtió en un vacile constante hacia mi persona por haberme empeñado en comprar una báscula…
Y es que él ya me lo avisó… ” No compres eeeeeso, que te conoooozco, que te vas a poner como una fieeera…”.
Caso omiso. Llegamos, lo estrenamos, él quedó en un muy buen lugar según el gordómetro y yo… y yo… *snif*.
Qué depresión! A ver, que no soy una sílfide eso ya lo sabía y me importa un pito y tres tambores… y que me sobran unos cuantos kilos también. Pero es que verlo reflejado en la pantalla digital del gordómetro… me ha puesto los pelos como escarpias >:(.
La muy perra de la báscula no se queda contenta con humillarte mostrándote tu peso, sino que además, para rechifla y cachondeo, te muestra el porcentaje de grasa corporal! Bueno, la apoteosis. Obviamente no voy a dar datos empíricos sobre mi condición física, pero os puedo adelantar que según el estúpido gordómetro estoy en el límite del sobrepeso (me cagohastaensanpitopatogrrrrrrrrr). O sea, que me vino a decir que como me ponga un poco más foquilla, pero sólo un poco más, tendré que empezar a preocuparme en serio por mover el culo y adelgazar de verdad.
Y vale, que llevo tiempo entrando y saliendo de temporadas de “voy a dejar el chocolate”, y que mi motivación es exclusivamente por motivos de salud, para mantener a raya potenciales colesteroles, niveles de azúcar y tensiones que en un futuro me puedan perjudicar. Que no es por estética, aunque como todos prefiera que el bikini me quede de p.m. en verano a que se me vea alguna lorza. Pero el asunto de que el gordómetro me haya avisado que si acumulo más grasa en mi interior me saldré del parámetro “normal” para entrar en el de “sobrepeso” no me ha hecho ni puñetera gracia… que bien es sabido que a medida que pasan los años hay que ir cuidándose cada vez más.
Así que, por enésima vez, comienzo la dieta, que consiste básicamente en eliminar el chocolate y los dulces y en arrancarme a caminar más en vez de pillar tanto el autobús para moverme por la ciudad.
En fin señores, tocan tiempos de guerra, a ver si en un mesecillo el gordómetro me consuela con medio kilo menos en mi tonelaje *Advertencia a potenciales personas que se pongan a dieta: hay que adelgazar muy poco a poco, a largo plazo, comiendo cinco veces al día, eliminando dulces y aumentando frutas y ejercicio físico, nada de hacer burradas eh?*.
Dadme ánimos!
*Snif, el chocolate noooooooo!*
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