Archive for Veebruar 17th, 2008|Daily archive page

Pisando el freno

 

Ya ha terminado mi primer contrato en la tienda de decoración, el de los quince días, y me han renovado por un mes más.

-Qué peso me he sacado de encima con esta renovación-.

Ahora simplemente queda esperar a que las tres chicas que están de baja en estos momentos vayan incorporándose poco a poco, hasta el día que ya no hagan falta “mis servicios” y me den puerta. Pero bueno, al menos llevaré en las espaldas un mes y medio trabajado, que querais que no menos da una piedra :) .

Y tras estos quince días ya me he adaptado al ritmo de trabajo bastante bien. Los pesos son los mismos, pero ya he pasado las agujetas. Y a medida que el día del inventario se acerca, va aumentando la prisa y la carga de trabajo, por lo que el día a día se pasa en un plis.

Y, como siempre, he vuelto a adquirir el mal hábito de andar siempre acelerada. Y mirad que hago esfuerzos de mentalización para dominar este “caballo de batalla”, pero es algo que sinceramente me cuesta mucho controlar.

Para haceros una idea, es una sensación que te acompaña todo el día. Es la sensación -infundada- de que SIEMPRE hay prisa. Es como si al reloj interno le metiese una pila Duracell rellena de cocacola y café negro, que hace que desde que abro los ojos hasta que los cierro para dormir le meta caña al cuerpo.

Normalmente cuando llega el día libre… en este caso el domingo, y me paro a pensar, me doy cuenta de que no me estoy cuidando bien. Ni física ni mentalmente. Y está claro que soy bastante joven aún, tengo veintiseis años, pero que como no comience a modificar ciertos hábitos y a desprenderme de ciertas autopresiones estúpidas puede que cuando llegue a los cuarenta mi cuerpo no esté tan sano como me gustaría.

Había reducido el tabaco, pero llevo una temporada que estoy fumando bastante de nuevo. Y es el círculo vicioso: nerviosa= fumo uno= relax momentáneo= más nerviosa por la nicotina a la hora siguiente= fumo uno= relax momentáneo… etc.

Había recuperado los buenos hábitos alimenticios, pero llevo también una temporada que: cansada de currar= no cocino= bocadillo o comida enlatada. La “prisa interior” me hace asimismo comer en diez… bueno no, en siete minutos para ir volando a hacer otra cosa “más importante” en ese momento.

Había reducido la cantidad de café. Pero claro, el del desayuno, el de antes de entrar a currar, el de antes de volver a entrar a currar, el de quedar en la cafetería… El caso es que tengo la sensación de que si prescindiese de ellos no podría estar al 100% después, por lo que no me arriesgo a no tomarlos “no vaya a ser”.

Y en fin, de nuevo llega el domingo por la mañana, y abro el blog y recuerdo la última vez que me sentí así hace unos meses. Y escribo y releo lo que acabo de escribir, y me doy cuenta de que toca desacelerar de nuevo. Y sé que lo iré haciendo, y que poco a poco recuperaré la calma… hasta que cualquier nuevo cambio en mi vida provoque una nueva temporada de ansiedad y vuelva a recuperar el tabaco, el café y la comida de lata.

Bueno… a lo mejor de esta vez es la definitiva y recupero el “control” para siempre.

¿Sois nerviosos vosotros?