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Movimiento slow. Segunda parte.

 

Tengo el libro en mi poder; me he leído la mitad… hoy lo terminaré, pero creo que ya tengo información suficiente para cotillearos con más conocimiento de causa que en el post anterior ;) .

Carl Honoré es periodista. Sospecho que es bastante espabilado, e intuyó una mina de oro en la idea de escribir un libro sobre el movimiento Slow. Así lo hizo y, de momento, el ejemplar que tengo en mis manos pertenece a la sexta edición, por lo que no le ha debido de ir tan mal (chico listo…).

Para escribir la obra, al que él mismo se refiere en varios momentos como “su trabajo” -no su libro-, se dedicó a informarse sobre las ideas fundamentales que conforman el Slow, y a ir probando -y comprobando- los diferentes campos en los que hacen hincapié.

Comienza la cosa comentándonos lo rápido que vivimos. Intentándo convencernos de lo que la mayoría de las personas sabemos. Lo hace de manera introductoria (una muuuy larga introducción, un poco densa desde mi punto de vista), de manera que parece que pretende convencernos de lo malísimo que es nuestro estilo de vida y de lo buenísimo que será primero: comprar su libro y, segundo: llevar a cabo los pequeños cambios de rutina que propone.

1.Comida lenta (slow food):

Contra la comida rápida, canta las alabanzas de la comida fresca, de los productos artesanales, de dedicar largo tiempo a cocinar, de tomarnos el momento de la comida como un pequeño “ritual” en el que, despacio, podamos apreciar todos los matices de un buen plato largamente preparado, con calma y paciencia. Ataca a los precocinados y a los transgénicos sin piedad. Cuenta su experiencia en un restaurante de slow food (comida lenta), en el que se pasa cuatro horas y media saboreando un banquete de productos elaborados muuuy lentamente y que le debe haber costado la mitad de su sueldo financiar…

2. Ciudades lentas (slow cities):

Compatibilizan los avances de la tecnología con la preservación de los oficios artesanales, con la arquitectura tradicional, con las maneras reposadas…

Potencian la pequeña empresa familiar otorgándoles los mejores locales comerciales. Cierran calles al tráfico, prohíben las grandes cadenas de supermercados, intentan reducir la contaminación acústica bajando el volumen de la música de los locales de ocio…

Crean espacios peatonales, plantan árboles… buscan la ciudad pequeña que consiga autoabastecerse.

Jejeje, la verdad es que la idea de vivir en una ciudad así resulta tentadora jijijijiji ;)

3. Sexo lento (slow sex):

El tantra. Se basa en la meditación y en alcanzar la “iluminación” a través del sexo.

Para los amantes del tantra, el “si te pillo te cepillo” no tiene cabida. Son partidarios de un sexo lento, relajado, consciente en cada momento de las sensaciones…

Se centran en los preliminares de una manera que a muchos les puede parecer exagerada  o incluso aburrida. Tocar, oler, escuchar… de manera lenta durante un buen rato. El acto en sí es como un largo ritual de comunicación con uno mismo, con la pareja y con el universo, por así decirlo. Incluso los movimientos característicos de la relación sexual cuando ambos cuerpos están unidos, se realizan de manera lenta… quizá yendo en contra de lo que el instinto nos tiene acostumbrados a practicar.

Lento y muy místico. El autor se planta con su mujer en un garito en el que les enseñarán a practicar el sexo tántrico, pero tranquis, que no montan una orgía ni nada. Simplemente les dan unas clases teóricas y meditan un ratito todos juntos, hasta que terminan y se marchan.

De momento me está resultando una lectura entretenida. Pero bueno… no os lo recomiendo como “un buen libro” ni nada que se le aproxime. En mi próximo (y último) post sobre el tema os comentaré la impresión final… que de momento es la misma que tendría si me hubiese leído un artículo en internet sobre este tema…

Eso sí, me quedo con un párrafo que os transcribo literalmente (aunque sé que está un poco prohibido bah… es un cachito pequeño)

“… No sólo deseamos una buena profesión, sino también seguir cursos de arte, ejercitarnos en el gimnasio, leer el periódico y todos los libros de la lista de los más vendidos, salir a cenar con los amigos, ir al club, practicar deportes, mirar la tele durante horas, escuchar música, dedicar tiempo a la familia, comprar los adminículos de moda, ir al cine, disfrutar de la intimidad y tener una satisfactoria vida sexual con nuestra pareja, ir de vacaciones a lugares remotos y, tal vez, incluso realizar alguna actividad como voluntarios. El resultado es una corrosiva desconexión entre lo que queremos de la vida y de lo que, de una manera realista, podemos tener, lo cual alimenta la sensación de que nunca hay tiempo suficiente.”

Que paséis un feliz -y lento- doooooooooooo…

…miiiiiiiiiin…

…goooooooooooooooooooooooooooooo ooooooooo oooooooooooo oooo …

…ooOOOoooommmmm…