Archive for september 2007|Monthly archive page

24 de Septiembre: doble aniversario

 

Es la primera vez que redacto un post antes de tiempo, pero me gustaría tenerlo preparado ya para darle al botón de publicar a las doce de la noche de este domingo en el que lo estoy escribiendo.

Hoy, 24 de septiembre de 2007, tengo que celebrar un doble aniversario: hace ocho años que comencé a salir con Iván, y hace seis meses que comencé a escribir este blog. Y ambas cosas me han ido enganchando…

Debí conocer a Iván en agosto del 99. Y recuerdo la primera vez que lo vi. Pasamos por el ciber en el que él trabajaba de aquella, y nos presentó un amigo común.

Estoy segura de que en aquel momento él apenas se fijó en mi, pero yo, en mi época dieciochoañera en la que me comía el mundo, y en la que era más chula que un ocho, lo vi y dije para mis adentros: “Éste me mola”… y se puede decir que, en aquel momento, me propuse que quería estar con él.

Y es ahora cuando me da la risa recordando aquel momento, en el que no hubo flechazo, por ser imposible: no nos conocíamos de nada. Por mi parte sólamente me llamó la atención su aspecto, totalmente diferente del de los tíos a los que conocía -que solían ser bastante pijos-. Me quedé con su camiseta negra, con un pequeño chinazo en la espalda. Me fijé en su cara masculina -nunca me han gustado los metrosexuales-. En su mirada que era diferente, por tener los ojos un pelín caídos hacia los lados… que le daban una expresión quizá medio tristona que chocaba mucho con su manera de ser alegre y con los lunares que tenía en la cara. Era un chavalín moreno, delgado, de manos grandes… y era tan tan diferente a lo que yo conocía que en aquel momento dije “Éste pa mi”

Y reconozco que en ese momento, yo sólamente me lo tomé como un reto. Ese me gustaba, le había echado el ojo y tenía que caer…

Y la que caí fui yo. Con TODO el equipo.

Comenzamos a salir a trancas y a barrancas un 24 de septiembre de 1999. Pasó un mes y lo dejamos (más bien me dejó). Pasaron dos días y me pidió volver, y volvimos.

Y me enganché. Me enganché mucho, de manera que los momentos más intensos de mi vida transcurrieron a su lado. Me sorprendí a mi misma con una persona totalmente contraria a lo que, en mi imaginación, sería la persona con la que iba a estar.

Me esperaba un tipo “chulo”, que en cierta manera me hiciera “sufrir”, alguien que pasase de mi para irse con sus colegas, alguien que me hiciese temer que me iba a poner los cuernos, un tipo para ir de la mano por la calle y para ir a morrear al cine, según se estilaba en aquella época de hormonas alteradas.

Y me encontré, poco a poco, con todo lo contrario. Con la persona que más confianza me ha inspirado en el mundo desde el primer momento; con alguien tan extremadamente BUENO, con mayúsculas, con alguien tan paciente, amable, y cariñoso como no me lo habría imaginado ni de coña en el primer momento.

Y poco a poco fueron pasando los años… dos, tres… cinco… y durante este tiempo, tantas veces he pensado que esta persona se merecía a otra chica a su lado…

A alguien más dulce, a alguien mucho menos caprichosa, a alguien menos egoísta que fuese capaz de aportar a una relación al menos lo que estaba recibiendo…

He tenido suerte, definitivamente. Eso que empezó como tontería, como capricho de adolescente pretenciosa, acabó en lo que ahora mismo tengo, que para mi es mucho.

El me ha enseñado lo que és ser buen amigo de tus amigos. Lo que es valorar a la familia. Lo que es ser trabajador y autodidacta. Lo que es comprometerse con alguien “de verdad”.

Ha tenido que aguantar mis soplapolleces muchas veces, mis ataques de histeria, todos y cada uno de mis caprichos, mis momentos de bajón, mis caras de mal humor… y en resumen, TODO lo que las personas de la calle no suelen ver en mi, porque son los estados de ánimo que me reservo para cuando estoy a solas o con él.

Y lo ha hecho, y lo sigue haciendo. Y yo me sigo preguntando por qué.

No me considero persona con problemas de autoestima, pero en los momentos en los que hago una pequeña “introspección” debo reconocer que, como persona soy tan válida como el que más, pero como pareja muchas veces dejo bastante que desear.

Y este post es para mi un pequeño homenaje que le hago, de la manera que mejor me sale que es escribiendo… pues no soy demasiado dada a las demostraciones efusivas de cariño a través del lenguaje oral.

En fin, que he encontrado la que para mi es sin duda “la pareja ideal”, y que he tenido suerte por ello. Y para quien todavía no la haya encontrado, apuntar que estas cosas no tienen edad, y que probablemente, en el momento en el que menos lo busquen, y en el momento que menos se lo esperen, ahí estará la persona adecuada.

Respecto a los seis meses de blog, nada más que gracísimas a los lectores y comentaristas, que han hecho de esta página que comencé de pachanga hace medio año, un lugar en el que me siento bien.

Besos para todos, y a Iván que… bueno, esa frasecita tan manida que todos conocéis ;)

Una mala tarde

 

Me hallo ante la pantalla en blanco y necesito despresurizar.

Llego acelerada, el corazón todavía me va más rápido de lo normal y se me ha instalado el rictus del mal humor en la cara… por lo que poco a poco deberá ir bajando la actividad mental hasta que, por fin, me decida a ir a cenar tranquilamente.

Y es que ha sido uno de esos días agotadores, como hacía bastante tiempo no tenía.

La tarde ya pintaba movidita… lo supe en cuanto llegó la primera clienta y me contó lo de su transfusión: “Tienes un libro que hable del hígado? Es que cogí una hepatitis hace veinte años y blablablá…” (omito el caso por no parecerme procedente).

Fue en ese momento en el que me di cuenta de que iba a ser una tarde de agárrate y no te menees.

A partir de las 16.30 la cosa fue “in crescendo” -no sé si se dice así-. Y comenzó a llegar clientela… mucha clientela… quizá demasiada en algunos momentos en los que nos vimos francamente desbordados.

Comprendo, pues soy clienta, que molesta tener que llegar a un sitio y esperar cola a que te atiendan. Pero también afirmo, pues soy dependienta, que las personas tenemos dos manos, y no doce… y que hay que tener un poco de paciencia a veces.

Y es que, sin mala intención, todo el mundo te interrumpe mientras atiendes a los demás para hacer “sólo una preguntita”. Pues bien: esa preguntita es precisamente la que el resto de la gente ansía hacer, por lo que muchas veces nos es inevitable responder el “Un segundito, por favor, ahora mismito voy”.

Yo normalmente me empiezo a agobiar cuando soy consciente de que mis frases, de tan repetidas, comienzan a perder el sentido para mi. Llega un momento en el que la sonrisa es inconsciente, en el que sale automáticamente el “Un segundito, ahora mismo voy”. El “dígame”, el “sí, ahora se lo traigo”, el “aquí tiene”, el “graciñas, hasta luego” dejan de tener sentido cuando los repites cada minuto durante cinco horas.

El sonido del teléfono puede llegar a aturdir. Los gritos y las carreras de los niños (hay padres que los llevan y los sueltan como si de un parque infantil se tratase). Las mil llamadas de teléfono a compañeros para consultar cosas, los paseos apurados por la planta evitando el correr para no quedar de histérica…

Sobre las 20.30 la cosa ya mostraba trazas de locura. Ya tenía que concentrarme para encontrar un libro, ya tenía que esforzarme por recordar la cara del cliente que acababa de atender, para no darle el libro que llevaba en la mano a la persona equivocada. Creo que he visto a más de cien personas (o doscientas) esta tarde, pero dudo que pudiera recordar sus caras si me los cruzara ahora mismo por la calle.

Y a las 21.25, a cinco minutos del cierre… sóla en la planta, sin el ruido del aire acondicionado, sin nadie por el medio…

La impresión de un campo después de la batalla. El desorden, el caos total. Libros por el suelo, papeles por el suelo, tickets de otros comercios, castañas por el suelo (habéis leido bien, castañas!) Y es que en el momento de muchedumbre aquello se ha convertido en el “todo vale”. La gente no tiene reparo ninguno en coger algo y, en lugar de dejarlo en su sitio, tirarlo literalmente por ahí.

Hay libros de la sección de infantil rotos. Es una de las cosas que más pena me da; son unos libros preciosos, llenos de colores, de formas, de animalitos… Y están rotos. Les faltan los imanes, las pinturas , tienen las solapas arrancadas… Joder, un poco de consideración, señores padres! Que tenemos una colección de restos de libros infantiles en un cajón que es increíble!

… En fin, salgo por la puerta nerviosa, la sonrisa se me cae de la cara a plomo, llego a casa y le digo a mi novio que le hablaré dentro de un rato… que estoy que muerdo y él no tiene la culpa.

Y me pongo a quejarme aquí, cosa que ahora mismo me parece penosa.

Ha sido una mala tarde, supongo que me habrá pillado en mal momento, porque en realidad no ha sido tan diferente a la de cualquier otro viernes…

… Ya tengo mucha menos presión encima, así que cenaré y haré un poco de caso al Santo Job que se encuentra viendo la tele y comiendo pipas… pero eso sí, no me quiero despedir sin comentar el gran momentazo de la tarde, el que me hizo reir a carcajadas:

Cliente: -”Hola, quería Manolito Gafotas, de Elvira Lindo”

Hijo del cliente (siete añitos más o menos)- “No papi!!! No es de “elviranino”, es de ALFAGUARA! “

Jajajajajaja! angelito! ;)

Saludos a todos *jo, qué chapa, pero qué bien me he quedao!” :)

De gitanos y romaní

 

El pueblo gitano está disperso por el mundo, debido a las múltiples migraciones que han realizado a lo largo de la historia.

El máximo exponente de su cultura es su lengua: el romaní. El romaní es una de las lenguas más antiguas del mundo, y proviene del sánscrito. De ella han ido surgiendo los diferentes dialectos, según los lugares en los que se han ido asentando los gitanos.

En España, los gitanos utilizan el dialecto llamado caló. Han mantenido el léxico básico del romaní, pero poco a poco han ido adquiriendo la estructura gramatical del castellano.

El caló ha ido aportando algunos términos a nuestro lenguaje coloquial… como, por ejemplo, “chungo”, “menda” o “chalao”.

Y yo me pregunto… en España aceptamos palabras procedentes del gallego o vasco como propias, utilizándolas sin más miramientos (ejemplo: del gallego “zanco”, “grelo”, “reseso”, “vieira”… del vasco “zamarra”, “chabola”, “boina”) Y por qué las palabras asimiladas del caló, como “menda” las consideramos vulgarismos?

Os dejo unas cuantas palabras de esa lengua que, particularmente, me gusta bastante y tan válida como cualquier otra ;)

Desayunar es “bufetear”.

Amanecer es “jachivelar”

Astrología: “taripén”

Bigote: “bericobe”

Cabeza: “chola”

Ciudad: “foró”

Corazón: “galochín”

Cuervo: “cucurrú” –> ésta me encanta :)

Dormir: “sobar”

Enloquecer: “chalar”

Feo: “chungo”

Gitano: “calorro”

Hambre: “gachó”

Iglesia: “cangrí”

Lobo: “yerú”

Madre: “bata”

Miedo: “canguelo”

Muchacho: “chaval” –> sí, viene de esta lengua ;)

Negro: “gallardó”

No: “nanai” –> “Nanai de la China xD”

Observar: “diquelar”

Pestañas: “sosimbres”

Enamorar: “camelar”

Sol : “can”

Vestir: “talarar”

Yo (persona) : “menda”

Zapatero: “chumajaró”

A que son bonitas? Espero que os hayan gustado tanto como a mi.

Viva el poliglotismo! :D * Y menda se va al gañipeo/ me voy a comer*

Crónica del 15-S

 

Sábado 15-S 2007. Celebración de S. cumpleaños.

22.00 pm.

Llegada al mesón. Besos y abrazos. Comienza la cháchara.

Picoteos y sangría. Cotilleos, puestas al día y demás. Recordatorio de tiempos pasados, de historias del colegio y tal. Vaciles varios. Risotas.

Anécdota a destacar: nos enteramos de que “L” se ha ido a vivir con su novio… y que comenzó a trasladarse ANTES de que sus padres supieran sus intenciones, por lo que ellos volvieron a casa de sus vacaciones y se encontraron con que su niña ya no vivía con ellos.

“M” comienza a echarle la bronca a “L” por no haber avisado a nadie de lo que ha hecho… el tema da para mucho y casi morimos de la risa. “L”, se te fue la olla!!! jajajajajajajaja.

Regalitos a la homenajeada. Regalo “serio” y otro “de coña”. Ayy niñaaas!!! siempre con los mismos regalos “de coña”! Si llego a ir yo con vosotras a pillarlo no os dejo que le compreis “eso” ;)

00.30 am.

Llegada en dos tandas al Barahunda. Ronda de chupitos, según el gusto de las expertas en la materia. No me gusta el “vodka negro” puajjj!!!!. Sí me gusta la crema de orujo !Mmmm!!!.

Anécdota a destacar: sale el tema del carnet de conducir, y cada una contamos nuestras peripecias a la hora de sacarlo. Gano por goleada la tanda de historias penosas al volante al ponerme a contar una por una las cinco veces que me tuve que examinar del práctico, con los correspondientes motivos de los suspensos. “M” se rie de mi a más no poder, y me recomienda que cree un post sobre la historia de mi carnet de conducir. Lo tengo en cuenta para posteriores artículos ;) .

3.00 am.

Primeras deserciones y nuevas incorporaciones. Marchan tres, llegan tres… seguimos siendo las mismas en número. Alguna que otra ya un poco “entonada”, marchamos raudas y veloces a otro garito.

3.05 am. llegada a La Mina.

Entrada triunfal. Medio baile, y nos enteramos que “M2″ y su novio se han quedado fuera. El novio no va vestido lo suficientemente elegante para poder entrar en ese sitio (Hay que joderse, si es una mierda de garito!!!!). Nos piramos al de enfrente; o todos juntos o nada, faltaba más!

3.20 am. Llegada al Ensanche.

Bailabailabailabailavacilabailavacilabailavacilabailabailabaila uffff! nos movemos? Qué calor!

Anécdota a destacar: Mientras cogemos aire en la acera, un grupo de maromos se acerca: “Eyyy, mirad mis abdominales!! Tocad! tocad! están duros como una tabla!!! Pegadme! Pegadme un puñetazo en el estómago y veréis!”

Nadie le pega el puñetazo (aunque de tanto que lo repite ganas no nos faltan). El amigo del Abdominator le dice algo a “L”. “L” va tajada y se rebota, le ha parecido mal la babosada que el tío le ha dicho. Se empiezan a calentar los cascos. El tío se está enfadando mucho, “L” se está mosqueando bastante a su vez. Empezamos a temer que lleguen a las manos. “L. tía! Pero qué más te da lo que te diga este fulano???” Se insultan un poco, y cada grupo por su lado.

4.30 am. Dos bajas más, y rumbo al Loft.

Entrada más o menos llena, y fichaje del sitio ideal, debajo del aire acondicionado.

Bailabailabailavacilabailavacilavacilabaila… aparecen los colegas del de “pégame un puñetazo” y se disculpan por que su amigo casi se haya zoscado con la nuestra. “Tranquilos, son cosas que pasan por la noche, es que la peña va un poco… en fin, menos mal que no ha llegado la sangre al río”

Anécdota a destacar: sí, vamos al baño de dos en dos (en nuestro caso de tres en tres). En la cola del baño hacemos varias amigas, es una de las cosas más divertidas de la salida nocturna, lo que llegas a desbarrar con las chicas de la cola del baño.

6.00 am. “L” está un poco agobiada del calor, y tiramos millas. “C” quiere ir a tomar un café pero no podemos más, así que cada mochuelo a su olivo.

6.20 am. Ducha mareada. Pierna pegajosa de la copa que me han medio tirado encima (suele pasar). Tirada de ropa a la lavadora, pena que no entre yo entera en el cesto de la ropa y también me pueda centrifugar un poco. Apreciación de cuantísimo olor a tabaco puede agarrar una melena femenina en una noche de marcha (pjjj, puedo destilar nicotina a partir de mi pelo). Intento de dormir… vuelta en cama… inten… to de dor… mir…

In… ten…

ZZzzzZZzZZZzzZZZzzzZZ ZZZzzzZzZZZZ Rooonc… fiuuuuuu!!!!

Felicidades guapísima, genial tu cumple, como siempre! ;)

« Eelmine lehtJärgmine lehekülg »