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Comienzo a dejar el tabaco

Bueno chicos, os comento:
Me he levantado hace un ratito (bendito domingo…) y he decidido dar el primer paso, que es redactar este post.
Hace tiempo escribí uno que se llamaba “La mayor estupidez de mi vida”. En él os comentaba que soy adicta al tabaco, y os lo contaba desde la perspectiva de una fumadora, que es consciente de lo mal que ha hecho dejándose enganchar por esta mierda, sabiendo que bastantes personas leían esto de vez en cuando y como una pequeña aportación para intentar disuadir, con un poco de suerte, a algún potencial fumador.
El post de hoy tiene otra intención, y es la de dejar constancia de mi caso pero, para de alguna manera, sentirme apoyada por vosotros en la decisión que acabo de tomar, y que ahora mismo me hace escribir estas palabras con bastante inquietud y nerviosismo… por saber que será algo que se me va a hacer muy cuesta arriba.
QUIERO dejar de fumar.
VOY a dejar de fumar.
La movida es la siguiente: me he despertado con la garganta fastidiada, afónica y con una sensación de presión en el pecho, y es de lo que he fumado estos últimos días.
Es algo muy complejo y esclavizante. Cada día, me meto entre pecho y espalda así como quince cigarrillos de nicotina, alquitrán, y no sé cuantísimas mas sustancias no declaradas que destrozan los pulmones y me enganchan. Y NO QUIERO seguir toda mi vida presa de esta mezcla explosiva que está minando mi salud desde hace tantos años.
Y para que veais cómo te puede llegar a anular esta sustancia, os comento que nada más despertar pensé “Ana, tienes que controlar esto, tienes que dejarlo” y, acto seguido, comencé a experimentar un estado de nerviosismo interior, como si el cigarro se metiese en mi cerebro y comenzase a hablarme de la siguiente manera:
Cigarro a Ana: “Mira tía, que sepas que no voy a permitir que pases de mi. Llevas demasiados años fumándome, te he convertido en adicta a mi y ahora te jorobas porque no voy a permitir que me dejes. Sabes perfectamente que acudirás a mi en cuanto estés nerviosa, y eres tan débil que a pesar de que eres consciente de que mi manera de relajarte es un engaño, pues a lo largo del día peleo contra tus neuronas con mi nicotina excitándolas más… sigues conmigo en la boca. Qué más te da! Soy uno de los placeres de la vida para ti. Te gusta mi sabor y lo que te hago sentir cuando me meto en tus pulmones para llenarlos de veneno. Sabes que eres débil, estás resignada y, por eso, me tienes TANTO MIEDO. Que sepas, que si intentas pasar de mi, te haré la vida imposible: me meteré en tu cabeza TOOODO el día, para que no me olvides. Cuando YO te falte, estarás de mal humor, te pondré nerviosa (jódete, que sé que es lo que más te fastidia en este mundo). Si me desafías dejándome de golpe, provocaré reacciones físicas en tu organismo, de manera que tendrás taquicardias, ansiedades, fatiga física y mental que te harán recurrir a mi poco menos que suplicándome algo de mi nicotina. Y es que eres débil y debes asumirlo y apechugar con ello. Así que corre a encenderme cual cobarde, que soy buen amigo y estaremos juntos mucho tiempo.
PD. Ah mona de feria, y sepas que si te atreves a pasar de mi haré que te pongas como una foca de esas que llevan la pelotita en la nariz, porque te engordará mi ausencia a más no poder. Así que sigue, sigue conmigo si no quieres ponerte como un bocoi. Pelele, que eres una pelele, Juaaajajajaja -risa maliciosa-”
Llevo años contestándole al cigarro:
Ana a pitillo: “Ups! vale! … -carrera hacia la cajetilla- … clic! – mechero- fiuuuuuu, ahhhhhhhh – inspiración profunda y cara de alivio de quien se acaba de drogar-”.
Mi respuesta ahora mismo es:
“Queridísimo cigarro DE MIERDA: que sepas que tú eres listo, porque te aprovechaste de la inmadurez de una niña de catorce años para hacerla caer en tus garras, pero que YO LO SOY MAS.
***(N. de A.) Chicos, me pondré muy chula con el cigarro, es una táctica para minar la moral del enemigo, seguidme la corriente
).
Eso, cigarro, que tú eres listo pero yo lo soy más. Soy una persona, y tengo fuerza de voluntad y sentimientos, cosa de la que tu careces si no no te cargarías a tantas personas. MALO, que eres MALO! ***( Espero ofenderlo a más no poder
)
Por mucho que intentes comerme la olla con explicaciones inútiles, y con amenazas como la del nerviosismo o el mal humor, soy consciente de que todas esas paparruchas están en mi cabeza, por lo que vas fresco si pretendes que me eche para atrás en mi decisión. Un placer de la vida… JÁ! Pero mira que eres creído macho!, para ti es un placer ese olor nauseabundo que se mete en la nariz, la ropa, la comida, en TODO lo que te rodea? Claro, es que como eres tan cabroncete has destrozado los receptores de mi nariz y los de mi boca de manera que he perdido mucho olfato y gusto a lo largo de estos años, pero chínchate que los voy a recuperar. Que sepas que ya no me volveré a cansar subiendo una cuesta. Que ya no teñirás las paredes de mi casa de ese colorcillo de la nicotina que les aportas. Que recuperaré capacidad pulmonar, por lo que podré volver a disfrutar cuando vaya a la piscina sin agotarme. Que mi ropa olerá a vainilla, y mi casa a incienso. Que respiraré TAN bien que quedaré alucinada. Mi calidad de vida mejorará un 120%. Me desestresaré , mi piel estará más luminosa y no me metas la bola de que voy a engordar porque primero: si con ello viviré más años créeme que me la sopla ponerme un poco más redonda y, segundo: no es verdad porque no me voy a poner a comer sólo por olvidarme de ti.
Así que vete a tomar por saco. ASQUEROSO! Y deja de hablarme, que en dos semanas estaré como una rosa”.
Por último: pasemos a la acción.
No lo dejaré de golpe, no quiero que afecte a mi estado de ánimo y por ello a mi trabajo. Pero al menos, reduciré. Poco a poco, TODO lo que pueda, y lo iré comentando en el blog y sintiéndome orgullosa por ello.
Voy a fumar SOLAMENTE en un sitio fijo de la casa, y NUNCA MAS delante del ordenador. Quiero ser consciente de cada calada que doy. Y voy a racionalizar todo lo que pueda la acción de fumar. Pensaré por qué, a qué horas lo hago, qué es lo que me motiva, cuánto hay de real en lo que estoy sintiendo cuando tenga ganas, etc.
Y os pido que si alguno de vosotros es ex-fumador me comente un poco cómo ha sido, si de golpe, si poco a poco, qué tal se encuentra etc.
Un besazo para todos.
Primer accidente doméstico en Anama´s house…

21.30: AnaMá le dice a Vane, su invitada durante estos días…
-Vane, vamos a la cocina y hacemos una lasaña para darles boleto a esas láminas de pasta que hay ahí desde hace tiempo, y para gastar el tomate?
Vane dice:
-Vale, guay, a mi me gusta cocinar, vamos pallá!
…
Comienza la odisea:
Ana abre el armarito de la cocina, dispuesta a sacar las láminas de pasta y, en un mal movimiento, tira al suelo el bote de café soluble que tiene en la despensa.
-Jajajajaja! mi primer bote roto , qué gracioso!
Vane mira hacia el SUELO de la cocina y avisa:
-Eh nena! que se está formando un charco de café en el suelo!
Y comienza la apoteosis; Veo un enorme charco de café en el suelo, y es que había un mogollón de agua en una esquina. !Aaaargh!!! Qué ha pasado??
No sabemos de donde viene el charco, así que lo seguimos hasta la parte de atrás de la lavadora. Nos quedamos pilladas y hacemos la llamada de emergencia: “Iván movil”
Por supuesto, uno siempre está despistado cuando hace falta que coja el teléfono, por lo que paso al plan “B”, que es la llamada de emergencia de la llamada de emergencia, o sea “Javi móvil”. Amablemente me atiende Javi, y me dice que cierre la llave de paso que NO se dónde está (por supuesto). Lo hago, y limpio el suelo. Lleno de café soluble el cubo de la fregona, hasta que por fin apaño el estropicio.
En el momento de la catástrofe apago el cigarro en el cenicero, y tiro la ceniza y la colilla a la bolsa de la basura. Justo antes de terminar de fregar la pochancada, Vane dice: “Snif snif, huele a quemado!!!”. Miro para la bolsa de la basura y observamos un cierto humillo gris que sale de ella.
Diossssssss, y ahora qué!
Agarro de bolsa de basura y, en un primer momento, mi intención es meterla en el fregadero y echarle agua encima (con la de mierda que había iba a ser horrible). Lo único es que, la llave de paso ESTA CERRADA y no sale ni una gota.
Mientras la Vane va volando a abrirla de nuevo, con el riesgo que ello conlleva de salir nadando de allí, veo una servilleta un poquito quemada, por lo que la saco, la tiro al fregadero y al menos podemos salvarnos de la mezcla de basura con agua.
Nos reimos un poco, (fiuuu, menos mal que no ha pasado nada) y limpiamos el cristo…
Queremos hacer un flan, de estos de sobre , porque mañana vendrá gente a comer y así le damos salida al azúcar que tenemos demasiado (sin comentarios).
Al no haber caramelo líquido pretendemos hacerlo, pero como somos superchapuzas no recordamos cómo era y lo hacemos del revés. Echamos agua en una sartén, y DESPUÉS el azúcar. Cuando lleva un buen rato haciendo “chup chup” una masa blanca y pegajosa, Vane recuerda que era al revés, o sea primero el azúcar en la sartén y después un poquito de agua. Lo hacemos bien por fin, y todos contentos.
Y por último, CREEMOS que a la lasaña de las narices había que echarle un poco de agua en las láminas antes de meterla al horno, lleva una hora y está TOTALMENTE tiesa, como una zapatilla con atún dentro.
Nos vamos a quedar sin cenar, que lo sepais!
(Y nos vamos a comprar un libro de cocina, que pollo hemos montado!)
Buen fin de semana
El piropo elegante

El comentario de Aitor en el anterior post me ha hecho reflexionar sobre un aspecto que me parece curioso: el de dominar el arte del piropo.
A nadie le amarga un dulce, y supongo que a todos nos gusta que se nos halague de vez en cuando. Es algo que te hace sentir bien, es agradable y mola un montón.
Pero hay personas que tienden a quitarse siempre méritos cuando son piropeados… y no entiendo por qué. Estoy hablando de la falsa modestia, que es común en algunas personas y algo que me resulta, cuando menos, sorprendente.
Cuando me dicen un piropo… vamos, a mi al menos me gusta! Por lo que lo acepto sin más como un pequeño regalo que me hace la persona, y doy las gracias y me siento orgullosa. Y por ello me choca la reacción que tienen muchas personas de “no ha sido nada”, “quita quita!, no digas eso”, o “bah, es una tontería” al recibir un halago por parte de otra.
Ejemplo: si a mi me dicen, “Oye qué guapa vienes hoy!”, pues me quedo más ancha que larga y respondo un “Graciaaaaaas! jijijijijijijijiji” con más o menos rubor en mi cara dependiendo del estado anímico del momento. La reacción a la que me refiero es la de alguien a quien le dices “Oye, qué bien te veo hoy!” y te responde algo del tipo “Buah, qué dices, estoy horrible, menuda pinta tengo…”.
No es la primera vez que piropeando a alguien (aunque no en el sentido estricto de la belleza física) me encuentro con una respuesta de ese estilo… y es algo que, automáticamente, me hace pensar “ok, si lo sé no te digo nada, so huraño/a!”.
Y bueno, un piropo es un piropo, y la intención es lo que cuenta… pero si al regalarlos intentamos currárnoslo un poco a la persona que lo reciba seguro le hará más ilusión.
Con esto quiero decir que si en vez de “Si tú eres cocacola y yo soy hielito no me toques, que me derrito”, le soltamos a alguien alguna frase agradable pero un poco más personalizada, probablemente quedaremos mejor… y eso es algo que no todas las personas pilotan demasiado bien.
Y por último, un pequeño apunte sobre los piropos de los obreros…
Es muy común escucharnos a las mujeres rajando sobre lo bastos que son los obreros. A todas nos ha pasado al menos una vez en la vida lo de pasar ante una obra y que nos digan algo… y muchas chicas vamos a contarlo después en plan “Oigghs, qué cerdo, he pasado por delante de una obra y el muy “”·~@@* “” mirad lo que me ha dicho: “blablá!” -con aspecto de indignadas.
Pues bien: ESTAMOS MINTIENDO, y que todo el mundo se entere. De hecho no creo que exista tía en el mundo que no pase delante de una obra y a la que halagaría al menos un pequeño silbido. Cuando lo contamos indignadas, realmente lo que estamos haciendo es presumir, contarlo, cascarlo en plan “Eh, que me han dicho algo, enteraos!”
Y espero que no se me echen encima las feministas radicales por decir esto, pero estoy convencida de que es verdad. Por ello las pocas (poquísimas veces) que me han soltado alguna cosa en una obra me he callado, y las muchísimas veces que alguna me lo ha venido a contar “indignada” he pensado para mis adentros…” Ya, ya… bien que te ha gustado”
Que es bonito gente! Propongo un concurso de piropos ahora mismo entre las personas que me ayudais con los comentarios, y por ello comenzaré con Wasd:
Niñooo, no cambies nunca tu manera de pensar. Eres un chiquillo muy amable, educado e inteligente, y en pocos años te convertirás en un hombretón muy válido, que lo sepas
.
Hala, a decirse cosas bonitas que de mierda está el mundo lleno
Los peores sentimientos: la ira y la culpa

Así como los mejores sentimientos que una persona puede tener son, para mi gusto, el estado de enamoramiento -y el amar en general-, el momento de doblarse de risa y la consecución de una meta personal, existen dos emociones negativas superiores a mis fuerzas; y éstas son, la ira y la culpa.
¿Alguna vez habéis odiado a alguien? Yo creo que odiar no (porque por odiar entiendo desear que tal persona se muera), pero una vez en mi vida he sentido una sensación de asco tal hacia una persona que me hizo sacar lo peor de mi misma y escupir sapos y culebras por la boca.
La persona en cuestión era mi mejor amigo de aquélla. Y lo que provocó mi sentimiento fue, por así decirlo, su traición.
Pero el tema era la sensación. Nunca creí que de mi boca pudiesen salir tantos gritos e insultos hacia una persona (por lo que reconozco que, en aquel momento, sentí bastante ira). Le habría zarandeado de tenerlo delante, y la sensación que me acompañaba en aquellos momentos era de tal rechazo que me es casi imposible describirlo con palabras. Era como algo que me subía desde la tripa, como tener el cerebro demasiado lleno de pensamientos negativos, y que la única manera de descargarlos fuese gritar y llorar de rabia.
Pero casi me desasosiega más la culpa. Pocas veces he tenido remordimientos de conciencia… quizá alguna vez por no dar todo lo que me exijo en ciertas cuestiones, o de pequeña por cosas banales como meterles una bola a mis padres. Pero no estoy hablando de esa culpabilidad, sino de la culpabilidad en estado puro, la que nos acompaña cuando obramos mal o la hemos cagado mucho mucho para nuestra manera de ver las cosas.
Las dos o tres veces que me he sentido realmente culpable en mi vida … … aunque ahora mismo sea por motivos que considero estúpidos o de risa… me han dado que pensar que es lo peor que podemos sentir. Es más agradable -para mi gusto siempre- el dolor físico, el miedo, un análisis de sangre incluso (fobia) que sentirse culpable. Porque puedes llegar a ser tu peor enemigo cuando te martirizas, porque te sientes miserable, porque cualquiera te podría perdonar excepto tú mismo cuando tienes remordimientos de conciencia.
Mis remedios contra estas sensaciones son… en cuanto al enfado, dormir (siempre dormir… me hace despertar como alguien nuevo, aunque sea tras una breve siesta)
Y en el caso de la culpabilidad, confesar. Y esto es un arma de doble filo…
… porque confesar es lo único que me hace volver a sentir persona cuando algo me remuerde la conciencia, pero se puede dar el caso de que la confesión dañe a otras personas (como me pasó hace cuatro años).
Lo mejor para superar el remordimiento es no portarse mal pero… cuando la has cagado… cuál es el mecanismo de higiene mental a utilizar para que nadie se sienta herido y uno mismo se pueda redimir? ¿Alguna sugerencia aparte de la confesión?
En fin, yo nunca cambiaré, y la seguiré cagando, y lo seguiré contando al minuto… me supera oigan!
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