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Galileo Galilei

 

Galileo era un coquito; una vez estaba en misa, en la uni, y observó algo: las lámparas de la catedral se movían en círculos…vuelta pequeñita lenta para aquí, vuelta enorme rápida para allá.

Comenzó a tomarse el pulso, y así se dio cuenta de que las lámparas tardaban el mismo tiempo (las mismas pulsaciones) en dar una vuelta pequeña que en dar una vuelta más grande. Había descubierto sin saberlo la ley del péndulo :) .

Dejó sus estudios de medicina, porque aparte de no tener suficiente pasta -ya de aquella también era muuy caro estudiar >:( -, aparte de eso, no le motivaba lo suficiente. Tras ir a una clase de geometría se dio cuenta de que lo que en realidad le ponía era estudiar mates y física, por lo que plantó la medicina y se marchó a Florencia.

En Florencia demostró algo que muchas veces he debatido con mis colegas: hasta el momento Aristóteles había dicho que un cuerpo que pesa más que otro caía más deprisa que el de menor peso. Galileo se subió a la torre de Pisa, y dejó caer una bola de madera y otra de hierro fundido pabajo. ¿Resultado? Pues ambas bolas llegaron a la vez al suelo independientemente de su peso (veiiis, yo tenía razón muakakakaka!, pena no haber apostado).

Después construyó un telescopio, y se dedicó a mirar al cielo… y ahí fue el gran bombazo: vió que alrededor de Júpiter giraban cuatro satélites (cuatro lunillas) cada una con su própia órbita…y si A es igual a B, y B es igual a C… va a resultar que la tierra no es el centro inmóvil del universo! Uyyy!!! va a ser que si alrededor de Júpiter giran satélites…uf!!!

Galileo se dio cuenta de que Copérnico tenía razón en que la tierra y los demás planetas giran alrededor del sol. Comenzó a defender esta teoría, aparte de una manera muy sarcástica, ridiculizando a los que se oponían a ella, por lo que sucedió lo inevitable:

IN-QUI-SI-CION! En fin, ahí estaban los de siempre tocando las narices (y cortando las cabezas)

En fin, pobre Galileo, a sus sesentaynueve años! Ahí lo teneis, reculando: “Valeeee, lo reconozcoo, la tierra no gira alrededor del sol ni alrededor de su eeeeje, no me mateeeeis, que lo reconooozco”

Los clérigos quedaron contentos y no lo guillotinaron. Tuvo que echarse atrás para salvar el pellejo, pero cuenta la historia que nada más haber “reconocido” su “error”, dijo muy en bajito, para el cuello de la camisa:

“Y sin embargo, se mueve”.

;)