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El tiempo vuela…

 

…y cada vez más rápido.

No me puedo creer que sea jueves. ¿Dónde se ha metido esta semana?

A veces me da la impresión de que el tiempo corre más rápido que yo. Y mira que intento ser consciente de cada momento, pero es que no soy capaz.

Llevo un par de semanas como una autómata. Una vez que le he vuelto a coger el truco al trabajo, ya no me hace falta concentrarme para estar allí, por lo que el día pasa en un plis.

Levantarse (tarde), desayuno automático, ducha automática…recados a mami, comida automática…y al curro.

Sonrisa automática y hala, a dar libros y colocar libros. Luego café rápido y pacasita a dormir.

Y así día tras día…y en lugar de pasar el tiempo despacio por esta rutina, se va volando!

Y lo peor…ni siquiera sé en qué estoy pensando durante el día. Yo juraría que no pienso en nada (mejor, así no me rallo con nada tampoco) :P

En fin, y llega el día en el que pretendo escribir un post, y tengo el cerebro tan tan vacío que no tengo ideas…y actualizo con un truño de este estilo :)

Yo creo que cuando estás muy acostumbrado a preocuparte siempre por todo, a planificar, a prevenir, a comerte la olla con el qué pasará o qué no pasará…llega un momento que ves una pequeña temporada de relax y te quedas así como yo…

…en blanco y estúpida perdida. Eso sí…para mí es un relax que no os lo imaginais. ;)

Vivan las cabezas huecas, que siempre serán felices :P

La paja en el ojo ajeno…

 

La cita es algo así como que “Antes de señalar la paja en el ojo ajeno hay que quitar la viga del propio” (la verdad es que la Biblia nos deja algunos detalles llenos de razón).

Y el significado es que antes de ponernos a criticar a los demás por sus acciones, deberíamos hacer un acto de reflexión no vaya a ser que nosotros tengamos defectos peores de los que estamos criticando.

Todo esto viene por las “Cartas al director” que envían los lectores a muchas publicaciones.

Cuando llega el fin de semana o el final del mes, y me dispongo a leer la revista de turno (sea la que viene con el periódico, o sea la Muy Interesante) siempre comienzo por las cartas al director que suelen venir en las primeras páginas.

Pues no hay ocasión en la que algún lector no se dedique a mandar cartas indicándoles qué errores han cometido.

Muchas veces son personas que escriben para comentar algún error relacionado con el sitio en el que viven: a lo mejor en la revista han publicado un reportaje en el que dicen que tal o cual famoso ha nacido en el sitio “X”, y en realidad pues ha nacido en el sitio “Y”.

El lector del sitio “Y” no puede resistir la tentación de advertirles de su errata, y les manda una carta. La revista rectifica y pide disculpas, y todos contentos.

Hasta cierto punto puedo entender ese arranque de defender con uñas y dientes la localidad en la que vives… pero lo que no soporto es el otro tipo de lectores tocapelotas.

Estos últimos se dedican a coger una lupa, o un microscopio electrónico, y a comerse la revista buscando erratas, faltas de ortografía, o cualquier error de documentación que haya en los reportajes. Una vez encontrado el fallo, envían una carta que suele empezar así: “Soy un ferviente lector de su excelente revista desde hace muchos años, pero debo señalarles que blaaablaaablaaaa … blá”

El “blablablá” suele ser una tontería, un error mínimo, a veces una falta de ortografía o un error de imprenta. Y mi opinión es que a ver quién es capaz de escribir sin cometer ningún fallo, o quién es capaz de realizar su trabajo a diario sin equivocarse jamás. Así que la gente podía dedicar su tiempo a algo más constructivo que criticar y criticar, y poner en evidencia los errores ajenos.

Todo este rollo viene por una carta al director que aparece esta semana en el “Magazine” (éste que regalan los domingos con varios periodicos). Una catedrática de  lingüística envía una carta poniendo a parir a Angeles Caso, porque en uno de sus artículos se ve que no se ha expresado con total propiedad y ha utilizado varias veces la palabra “lengua” en vez de “lenguaje” y la ha confundido con la palabra “habla”.

Vale señora, que usted controlará mucho de todo eso porque es su trabajo, pero tampoco hace falta que escriba semejante carta en ese tono porque la periodista (o lo que sea la Angeles Caso) se haya equivocado! Hasta parece que la critica con saña, como si fuese algo personal!

Personalmente no me gusta demasiado la Angeles Caso, así como me encanta el Quim Monzó, pero tampoco es cuestión de ponerla en evidencia de semejante manera, que cada uno escribe y hace su trabajo lo mejor que puede…no?

Un saludo! :)

Cumpleaños infantiles

 

El otro día vinieron de visita mi hermana, mi cuñado, y los sobrinitos ;)

Mi sobri venía emocionada, porque había celebrado su quinto cumpleaños (adelantado, pues le toca en verano y si no no lo celebraría nunca) con sus amiguitos en un tal Peque´s Park.

Mi hermana me comentaba cómo han cambiado las cosas en unos años: ahora los niños celebran su cumpleaños de una manera muy peculiar, y definitivamente demasiado ostentosa y consumista.

Parece ser que la moda es ir a un local de esos especiales para cumples infantiles. Los niños tienen una lista de invitados, por lo que en el cole reparten las invitaciones entre los amiguitos escogidos (tú vienes, tú no vienes, ya con cinco años).

El día en cuestión van al local ese, con toda la tropa (catorce en el caso de mi sobrini, ya va más basca a su cumple que al mío casi ;) ).

Allí pasan la tarde jugando, hay globos, merienda, payasos, tarta, etc… esas cosas que tanto les gustan a niños (y algunos mayores jejejejeje). Se pintan, hacen el burro, desfogan, juegan… en fin, lo normal en una fiestecilla.

Después viene el momento de los regalos: el homenajeado en cuestión se sienta en una silla alta, con todos los demás churumbeles alrededor, y comienza a recibir regalos (uno o dos por invitado).

Luego se van pa casita todos contentos (son niños, lo pasan realmente genial…)

Dieciséis regalos ha tenido mi sobrina, que le serán suministrados poco a poco por parte de sus papis… sacándole un juguete nuevo de vez en cuando.

Dieciseis regalos! Y yo me pregunto: ¿a qué se les está acostumbrando ya desde pequeñitos? ¿De dónde ha salido esta nueva moda? ¿Para qué quieren tantas cosas?

Me parece horrible. Pero claro, está la otra cara de la moneda: ¿Cómo le dices a tu niñ@ de cuatro años que será la única que no pueda celebrar su cumple con sus amiguitos, como TODOS lo hacen?

Eso me comentaba mi hermana, entre disgustada y resignada: se habían propuesto que no entrarían en esa dinámica con la niña, lo tenían decidido, pero… ¿Cómo le niegas a tu hijita algo que ella vive como uno de los días más especiales del año? ¿Cómo le prohibes acudir a los cumples de los niños? Y si no se lo prohíbes… con qué carita se queda ella sin “su día”?

Se han metido en el ajo, mi sobrinita tiene cumples cada dos por tres, os aseguro que su agenda está mucho más apretada que la mía…

¿Cómo les explicamos a los niños el valor que tienen las cosas? ¿Cómo van a llegar a asimilar algun día que a unos miles de kilómetros hay niños como ellos que mueren de HAMBRE? ¿Cómo van a ser conscientes, si reciben dieciséis juguetes que NO valoran en absoluto porque tienen DE TODO?

Veo a diario a adolescentes a los que me dan ganas de pegarles una patada en el culo; a ellos y a sus padres, por idiotas. Y tienen sólamente diez años menos que yo.

¿Cómo serán los adolescentes de la quinta de mi sobrinita? Los que ahora tienen veinte años menos que yo? La verdad me asusta pensarlo, y espero que no todos caigan en el mismo saco (o al menos mis sobris no).

Por mi cumple de pequeña llevaba a clase una bolsa de caramelos. Cada compi recibía dos o tres, y esperábamos con ansia la hora de salida para comerlos o meterlos en un bote al llegar a casa. No nos hacíamos regalos. No había discriminación, TODOS chupaban caramelo, incluso la profe. Eso hace veinte años.

En fin… sólamente espero que alguno de los regalos de mi sobrini sea un cuento. Al menos que UNO de los dieciséis lo sea.

Un saludo.

La competitividad

 

Supongo que es una característica que todos poseemos en mayor o menor medida, pero personalmente no la entiendo.

Este es un tema en el que me considero “rarita”… pero es que en una escala de cero a diez, en lo que a personalidad competitiva se refiere, creo que me corresponde un menos tres.

Sería incapaz de practicar un deporte de competición. No me mola ningún juego de “ganar o perder”… de hecho si me poneis una bola de baloncesto en las manos, lo más que haré será jugar “a meter canastas” en lugar de echar una changa con nadie o.O

Ni siquiera me molan los videojuegos de matar o de carreras por eso mismo… estás jugando contra la máquina… más bien me molan los de estrategia o los de construir. Escribo estos detalles para poner un ejemplo de lo muy poco que me mola competir.

Pero el caso venía a la competitividad en el trabajo, o en los estudios:

Amos a ver… es que no me entra en la cabeza…¿qué leches nos importa tener que ser mejores que los demás en cualquier campo? He vivido situaciones extrañas en algunos de los trabajos que he tenido anteriormente, en los que las personas se comparaban continuamente con el resto;  había tensión y comentarios de unos con otros en plan “mira fulano cómo hace esto, mira cómo no hace lo otro”.

Y he estado en algunas clases durante la carrera en los que la gente se mataba por sacar la matrícula de honor que los diferenciara del resto. En la carrera ha llegado a tal punto, que hasta había personas que evitaban prestar apuntes a los compañeros, con el fin de tener los suyos lo mejor posible y así destacar. Hasta he visto como una profesora tuvo que dejar de publicar las notas de los alumnos por apellido, para pasar a publicarlas por DNI, por evitar que alumnos le fuesen a reclamar el examen de los compañeros para compararlos con el propio y ver si realmente merecían tales notas.

Y es que sé que yo me paso de no-competitiva (de ahí el ejemplo que os pongo de los juegos que no me gustan, que es demasiado radical) pero… es que de qué sirve ser así? O.o

A lo mejor es una manera de subir el ego o la autoestima, ser el mejor en algo…tener más pasta que fulano o citrano, saberse el más “listo” o estudioso de un grupo de personas, destacar en algún deporte…

… Y después están las relaciones personales como otra manera de “competición”. Tantas veces he escuchado a gente comentar sus “hazañas” nocturnas en fiestas…

“Pués me papé a fulanito, y me entró menganito”…”Pues yo durante mi vida me he tirado a 30 pibas”…”Pues mira éste/ésta que no se come un rosco…” Pero…de verdad que mola tanto salir y follarse a una persona diferente cada fin de semana? ¿De verdad tanto aporta a las personas, aparte del placer que puedan sentir en ese momento? ¿De verdad es tan importante en la vida de la gente como para que lo airee a los cuatro vientos?

Más de una vez me han dado ganas de contestar “Que no me cuentes tu vida, chorb@!”, o “Y a ti que te importa que tu compañer@ haya sacado un ocho y tú un siete aunque hayas estudiado más? Alégrate coño! y deja de competir”

Eso sí, estoy segura de que mi manera de pensar en este aspecto no me favorecerá en un futuro. Estoy casi segura de que no tendré un futuro profesional demasiado brillante, porque una cosa es ser poco competitivo, en un rango dentro de la normalidad, y otra cosa es ser incapaz de “pelear” por algo contra nadie como a mi me pasa… pero no sé…

En fin, yo soy feliz a mi bola y con lo poco (o mucho) que tengo (según se mire ;) ) pero realmente es algo que me gustaría que alguien me explicase, por qué la sociedad en general es tan competitiva…y qué beneficios le puede aportar ese estímulo a cualquier persona.

Y se aceptan comentarios de todo tipo, aunque sea para poner a parir mi postura (no censuras en mi blog) ;)

PD: dixie, cuando leas esto, que sepas que te envío por privado al foro de Tirfasul lo que tienes que hacer pa conseguir tu libriño, léelo! ;)

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