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Una minisociedad…

Pues Dixie ha preguntado qué tal las prácticas…y como vuestros deseos son órdenes, ahí va un breve resumen
La fábrica es como una mini-sociedad totalmente jerarquizada, en la que podemos distinguir cuatro estamentos:
- Las operarias: serían el escalón más “bajo” en nuestra pequeña ciudad. Son todas mujeres, y son, sin duda, las que más trabajan. Sin su esfuerzo tooooda la empresa se iría al garete en dos segundos. Están allí sus ocho horas y media de rigor sin parar, cortando, fileteando, cargando cajas que pesan un montón, moviendo máquinas… Se dejan las manos quemándose al meterlas en agua a 95 grados con unos guantes de mierda, que aún no sé por qué nadie les sustituye por guantes antitérmicos. Cargan hielo para las máquinas con unas palas de hierro que deben pesar ocho kilos…y que no sé por qué no se las sustituyen por otras de un material más ligero. Deben deshacer las cajas hechas durante media tarde y revisarlas una por una cuando algo va mal, aunque no haya sido culpa suya. Son simpáticas, y la mayoría nos reciben con una sonrisa en la cara a diario, a pesar de lo puteadas que están.
- El departamento de calidad, en el que me hallo: hay días con bastante trabajo, y otros muy relajados en los que nos permitimos el lujo de estar mirando para el aire durante horas. Intentamos que el producto que salga de allí sea de la mejor calidad posible, aunque nuestro esfuerzo no se ve recompensado como nos gustaría…es decir, la mayoría de las veces no nos hacen demasiado caso, a no ser que el encargado se ponga muy chulo. No nos mojamos, porque gracias a Dios TODO lo que hacemos debe quedar registrado…así que como consta por escrito que hemos hecho nuestro trabajo, luego si pasa algo la culpa será de los de arriba. La gente es buena compañera y agradable, aunque se obcecan demasiado y muchas veces las caras largas aparecen cuando sus observaciones no son tomadas en cuenta.
- El departamento de producción: su misión es hacer kilos y kilos. Todo lo demás les importa un pito. Dan salida a la mercancía del almacén cueste lo que cueste, sin importarles ciertas normas éticas que hasta un niño de seis años comprendería. Cuando algo vaya mal, se les caerá el pelo por completo, aunque supongo que tendrán un fondo común para cuando les lleguen las multas…Tienen un cierto aire de superioridad para con las operarias. Les dan órdenes, y no se cortan en echarles buenas broncas cuando las cosas no van tan bien como a ellos les gustaría. Se relacionan entre ellos.
- Los comerciales: serían los semidioses de nuestra sociedad. Hacen y deshacen a su antojo. Les importa todo un pito y cuatro flautas. Sólamente se preocupan de vender y vender, y de que las fotografías que les hacemos a los productos queden lo más bonitas posibles, por lo que no se duda en “maquillar” las piezas dándoles agua, escogiendo cuidadosamente las de mejor apariencia y atribuyéndoles características que no poseen en absoluto. Personas competitivas donde las haya, con una imagen personal muy cuidada y unas grandes dotes de interpretación y una tremenda labia. No dudan en insultar a las personas, ni escatiman gastos en teléfono. Seguro que en su casa no les dan a sus hijos los productos que muchas veces venden.
En lo personal estoy muy contenta, porque he aprendido bastante y estoy satisfecha de cómo estoy trabajando. Con eso me llega. Los compañeros y las operarias me tratan muy bien, nos reímos mucho…y de hecho echaré de menos a muchos y muchas de ellas cuando me tenga que ir…pero la verdad es que me gustaba más mi anterior trabajo en la librería, porque se hacían las cosas muy bien (no como aquí).Además ya tengo un poco de mono de trabajar cara al público, que me entretiene mucho más y se me da bastante bien
…y es que lo que más valoro en el trabajo es sentirme útil, y que las horas que me paso en él sean tenidas en cuenta.
Un saludo, y buenas noches
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