Archive for Mai 18th, 2007|Daily archive page
Trauma infantil superado
Como soy propensa a la anemia ferropénica, he ido a sacar sangre para ver el nivel de hierro porque llevo un mes con la energía y la fuerza física bajo cero…
La primera vez que me hicieron un análisis, de pequeñita, tuve una pequeña incidencia con el chupasangres: resulta que tengo unas venas muuuy escondidas, por lo que no se ven ni de coña a simple vista, y cuesta mucho pillarlas.
En ese análisis que me hicieron de canija, me pincharon no una, ni dos, sino OCHO veces en total: dos veces en cada brazo, dos en una mano, una en la muñeca y por último, y a la desesperada, me tumbaron en una camilla con la cabeza para abajo y me la sacaron del cuello …
Desde aquella me había quedado un yuyu con las agujas que ni os lo imaginais. Recuerdo cuando fui a visitar a mi amiga Vanesa al hospital, que se había roto la nariz en un incidente piscinero
. Nada más llegar y ver el gotero que tenía chuzado en el brazo…cataplof! Bajada de tensión, desmayo y la gente que había ido a ver a la pobre Vanesa que tenía la cara como un mapamundi…más pendiente de meterme alcohol en las narices y de darme agua y abanicarme que de la paciente en sí…
El siguiente análisis, muchos años después, fue un espectáculo dantesco: dos enfermeros uno en cada brazo fuchicando, apretando, intentando pillar la vena “Uy perdona, chica, es que se me ha escapado jojo…jo”. De esa vez acabé no tumbada, sino desplomada en la camilla, con mi madre dándome una mano y soplándome, con las patas parriba pa que me volviese la sangre al cerebro, pálida como una muerta y con los enfermeros sudando…
Pues hoy, por fin, por primera vez en mis veintiseis años de vida, puedo decir que lo he superado. Gracias a una enfermera que simplemente tuvo un poco de paciencia y buena mano, y que supo esperar con la gomita en el brazo el tiempo suficiente como para que la pequeña venilla tímida asomase un poco la patita.
Aunque me avergüence reconocerlo, el pánico que llevaba encima era tremendo…esta tontería me parecía insuperable, y por mucho que me mentalizaba el cuerpo no me respondía con lógica. Y ahora, varias horas después, pienso en lo absurdo que es que cosas como pensar en un simple pinchazo puedan paralizar de semejante manera a una persona…
No tengo miedo a demasiadas cosas, ni a la velocidad, ni a las alturas, ni al mar…pero por fin he superado mi trauma de los análisis de sangre…y el próximo que intentaré sacarme será el de entrar en “La casa del Terror” de un parque de atracciones, algo que me he propuesto varias veces y no me he atrevido… porque seguro que aunque sepa que los bichos son de mentira…me puedo morir de miedo
Absurdo post, verdad?
Saludos!!!
Kommentaarid (7)
